NO SCHOOL IS COOL

School in times of Covid

Realmente, no soy, y nunca fui, una estudiante aplicada.

¿Y os preguntaréis qué más da como sea yo como estudiante?

Pues ahora importa, porque claro, en estos días que los maestros no pueden llegar y mandarles tareas directamente las tareas de los padres aumentan. Y el resultado de las notas de mis hijos depende de ello. O eso me transmiten las maestras. Que al parecer necesitan tareas entregadas para evaluar su esfuerzo y el tercer trimestre.

Pues ahora resulta que ahora mi obligación como madre consiste en estar pendiente de la página web del cole todos los domingos y lunes, y los jueves, y los viernes también (o no sé ¿quizás todos los días?), has de estar pendiente de los grupos de Whatsapp a todas horas para averiguar realmente luego en qué consiste cada actividad y preguntar las fechas de entrega de las que no aparezca especificado, entre medias tienes que leer que si a tal no le aparecen, a fulanito sí, que si el vídeo la seño prefiere que se lo entreguen en tal o cual formato y aquí se puede bajar esta aplicación para hacerlo, que si no quieres descargarlos puedes usar esta otra aplicación en la que te tienes que meter y averiguar como funciona para que él mismo pueda subir unos deberes que muchas veces sean simplemente para corregirse ellos mismos sobre un temario que tampoco están dando en clase y con algo de suerte tu puedas explicarle a tu hijo el por qué están bien o mal sus respuestas. Y claro, estar pendientes también de todas las fechas concretas de entrega de cada tarea para cada materia para que que el/la maestra los tenga todos preparados y listos para que los pueda leer/corregir/ver de una sentada. Y si no están para ese día, pues ya no te molestes que no los corregirá. Por lo tanto habrías perdido el tiempo priorizando eso para nada.

Ya que yo al parecer elijo* tener una mente tan dispersa naturalmente como para tener un interesante y curioso historial de fracaso escolar y sin embargo tan brillante como para aprobar un curso tras otro sin tocar apenas un libro siempre en el último trimestre, último examen y última oportunidad disponible de hacerlo… pues voy a hacer lo de siempre. Abandonarme a mi suerte. ;D

*elijo= la falta de memoría, la falta de concentración, la apatía y el letargo son todos son síntomas clarísimos de hipotiroidismo y que al parecer el tratamiento hormonal no cubre en su totalidad. Y, que, gracias a un aumento de esta hormona en contra de opiniones de médicos me siento con mucha más energía de lo que me sentía en mi adolescencia para lidiar con mi día a día, pero yo que iba a saber en aquel entonces si lo mismo desde los 5 años vivía en un continuo estado de apatía y aletargamiento con motivación cero y posiblemente deprimida y que gracias a que me gustaba bailar quizás lo sobrellevaba. Y esa enfermedad crónica que padezco de toda la vida por sí misma podría explicar mi cansancio natural y método natural de ahorrar energías que muchos confunden con «vagancia extrema». Pero si además le añadimos los síntomas básicos del trastorno del Déficit de Atención de libro que también tengo diagnosticado (que al parecer no existe, solo se lo inventan para venderte drogas) pues cualquiera que me conozca un poco sabe que sufro de problemas de atención y concentración, desorganización e incapacidad para organizar trabajos o tareas, dificultad para iniciar y finalizar proyectos, problemas de gestión del tiempo, facilidad para olvidarse de las cosas y algo de impulsividad, quizás por lo que en lugar de prestar atención en clase me tiraba todo el día hablando en clase). «El déficit de atención se manifiesta principalmente en las actividades que requieren un mayor nivel de atención y concentración en el tiempo, y en general, les lleva a ser poco organizados e inconsistentes». Pero el especialista al que me llevaron a los 11 u 12 años cuando empecé a suspender todo menos Educación Física y el Inglés… sólo me diagnosticó de vaga extrema sin hacerme pruebas donde se pusiesen mis deficiencias organizativas a prueba.

Oh la la... parece ser que lo tengo todo en mi contra para ser una madre y una estudiante aplicada para que mis hijos aprueben el curso si depende exclusivamente de mis capacidades ejecutivas personales para que así sea o mis ganas para presionar a mi niño a hacer deberes que sé que no quiere. De aquí al club de la malas madres que saben divertirse y ser felices a cada instante voy de cabeza.

Esto estaba escribiendo mi hijo de motu proprio para su cápsula del tiempo del Corona Virus que a él mismo se le ocurrió la idea de hacer. Lo que él estaba terminando es «no school is cool». Que viene a decir… «Mola no tener colegio». Fue su primera reflexión en su primer día de Corona Virus el 13 de marzo. Ese es su interés… ese es el interés de la mayoría de los niños. Ninguno quiere hacer tareas ¿sí o no?. Entonces… realmente el ponerlos a hacerlas depende de las ganas que tengan los padres de que su hijo tenga unas notas bonicas. Pero reflejo del trabajo de sus hijos natural, no son.

A mi hijo de momento no le escriben en mayúsculas rojas en sus notas que es MUY DISTRAÍDO y prefiero pensar que no padece TDAH. De hecho, en clase es muy bueno y saca muy buenas notas. Eso sí, las faltas de interés en estar pendiente del cole y todos las obligaciones escolares y sociales cuando no hay cole físico al que ir son nulas. Y las compartimos al 100%. Su interés se le nota porque cuando algo le hace ilusión se le ilumina la cara enseguida. Como cuando se enteró que no iba a tener cole en dos semanas ese jueves 12 de marzo.

Igual que un ciego o un mudo hiper desarrolla otros sentidos para paliar ese impedimento natural de ver yo desarrollé la creatividad e ingenio de obtener el mismo resultado que una persona normal pero con un 5% de su esfuerzo en cuanto a aprobar cursos se refiere. Y si los deberes de mi hijo dependen de mí, no se preocupen, lo resolveré tarde o temprano, a mi manera ;D. .

Así que llamemoslo suerte, inteligencia o creatividad… a mí me funciona. Y más cuando en lugar de estresarme por todas esas cosas que sé que no soy buena haciendo… me enfoco en disfrutar el momento al máximo y las ganas de hacer cosas que me hagan sentir viva mientras estamos vivos.

Sobre todo ahora habiendo casos de Covid afectando a niños de cuatro años en América severamente e incluso matando a niños de nueve años en el Reino Unido y sin patologías previas conocidas. Ya que si salimos de esta intactos, que con mi optimismo, seguro que sí, pues ya volverá la vida en que no nos quede más remedio que trabajar y volver a nuestras obligaciones rutinarias de siempre.

Los que leyesen mi artículo «todo saldrá bien» también pueden comprobar la fecha en la que lo escribí y la fecha en la que salieron las ayudas para Autónomos (afortunadamente!! uff). No creo que sea clarividente, simplemente considero tener una lógica y capacidad de observación aplastante y la fe en que todo me saldrá bien. Como ahora considero que el Gobierno ha de ser consciente de que evaluar a los niños por las capacidades y disposición de tiempo real de sus padres para realizar sus tareas me parece poco acertado e injusto y tengo fe en que corregirán eso. Y tengo sospechas de que están en ello.

Así que no es por no trabajar, si hay que trabajar, se trabaja pero trabajar para nada, es tontería. Ya trabajaremos cuando no nos quede más remedio. Me gusta trabajar en lo mío, en lo que me gusta, en lo que me apasiona. ;D. Trabajar para conseguir notas artificiales que dicen poco de mis hijos cuando eso me quita las ganas de vivir y me provoca mi ansiedad, pues no.

Afortunadamente, también, tengo entre mis contactos a un maestro que me ha confirmado que tengo todo el derecho de estar tranquila y no sentir la presión de estar trabajando contra reloj presentando tareas. Le enseñé el correo de una de las maestras de mis niños y él me dijo que me estaban metiendo presión innecesaria y que no se podía exigir la entrega de tareas ni registrarse en ipasen si no me apetecía y que mucho menos se consideraba obligación de los padres, así como que se estaban inventando que el no entregar tareas o no registrarse en el ipasen constaría en su expediente como faltas injustificadas porque se consideraba mi obligación entregarlas.

Yo considero mi obligación llevarlo al cole e intentar llevar a cabo los deberes para padres*. Y que esa debería de ser toda la obligación que debe esperarse de los padres en cuanto al cole. Obviamente asegurarme de que mis hijos estén aseados y sean respetuosos. Dejo para los padres más implicados eso de las Asociaciones de Padres, aunque quizás deba apuntarme para exigir que esos deberes de padres se negocien con los maestros.

Ya le expresé a esa maestra mi opinión al respecto que es la que aquí veis.

Además tengo muy claro que esas notas no van a reflejar para nada lo bien que mis hijos se portan en clase, sus destrezas cognitivas y capacidad de aprendizaje real, su actitud en clase, su participación, su cuidado del material, respetando a sus compañeros y todo lo típico sobre lo que deberían de ser evaluados.

Pero igualmente, como madre creo que lo más primordial es darles atención colectiva e individualizada a cada uno de ellos para que se sientan atendidos, queridos y aceptados tal y como son. Y nada va a hacerlos más felices que disfrutar de este tiempo en casa con mami para ellos solitos todo el tiempo que estén conmigo y respetando su ilusión y decisión y poco interés en hacer tareas del cole, sería una guerra y yo prefiero vivir en paz.

Tampoco es que yo, como madre, autónoma, viviendo sola y con dos hijos, simplemente me niegue a hacer estas cosas del cole y esté todo el día tirada en el sofá contemplando las musarañas. Considero que con lo que hago de por sí, ya tengo suficientes tareas para la energía de la que naturalmente dispongo.

Mis hijos en una buena mañana me dejan dormir hasta las 9 como muy tarde (a veces si madrugo para trabajar en el negocio, mi hija se despierta a las 7, así que casi me conviene no intentarlo) luego toca ponerles el desayuno, recoger el desayuno, hacer que se quiten el pijama y se aseen, también les hago que se vistan (para que no pierdan la costumbre y tenga sentido eso de ponerse el pijama), que lleven la ropa sucia a lavar, que doblen y guarden los pijamas bien doblados si están limpios, que recojamos el salón, luego juguemos en casa para que quemen energía bien sea al escondite, pilla pilla, bailar o hacer ejercicios de youtube, etc. Enseguida llega la hora de la comida, preparar la comida, pedirles que pongan la mesa, comer, recoger comida, fregar platos, poner lavadora, tender, recoger lavadora anterior, enseñarlos a doblar ropa bien y guardarla en su sitio, ver El cuerpo Humano para que aprendan ciencias naturales así como el que no quiere la cosa, hacerle al mayor escribir su diario de cuarentena (y ya me lleva hasta preguntarle varias veces al día si lo ha terminado, porque él por sí mismo, parece que también pasa del tema), prepararle folios y pinturas para pintar, limpiar el desastre que hagan con ellos, ponerlos a recoger el salón de juguetes, inventarme formas ingeniosas para que aprendan a reconocer lo que necesita recogerse de cada habitación, jugar otro rato más a lo que quieran, hacernos fotos, ver fotos de antaño, recrearlas y demás, preparar la merienda, recogerla, jugar o entretenerlos otro rato más, aplaudir, preparar cena, ver película o serie de su agrado (y comentarla si surgen dudas de algo o conversaciones interesantes), recoger mesa y fregar platos. Y luego, claro, la rutina de antes de acostarnos y luego leer juntos un libro interesante y comentar las dudas filosóficas que le surjan y así hasta hasta que los tres nos caemos del sueño. Y así todos los días que pasan conmigo.

Pero no los veo muy desmejorados. ;D

No sé si estaré siendo más irresponsable, más rebelde o más vaga que el resto de padres, pero desde luego si les garantizo que estoy siendo más feliz. Y sí, priorizo mi salud mental, porque mis ganas de vivir dependen totalmente de ello. Y quiero criar y cuidar niños felices felizmente.

Entiendo totalmente que se hace lo que se puede para seguir el curso en estos tiempos inciertos, y que habría muchos padres poniendo el grito en el cielo si nada del estilo se estuviese implementado. Pero yo desde luego no soy una de esas que mide el valor de mis hijos por sus resultados académicos. Honestamente creo que ningunos padres deberían hacerlo. Pero allá cada uno con su escala de valores.

Pero sí, en general, deberían de entender que no todos los padres son iguales, no todos tienen la misma disposición ni herramientas en casa para hacer los deberes, no todos tienen las mismas capacidades de aprendizaje o destrezas ejecutivas para ser super organizados con esto. Y no todos sucumben igualmente a las expectativas de los demás sobre su tiempo y energía y sobre cómo desean emplearlo en su día a día con sus hijos.

Mi hijo es muy creativo también, ahí su pulsera de esqueletos de Lego. ;D

Tampoco estoy en contra de los maestros que muchos ya tendrán también sus respectivos dolores de cabeza con tanto subir y bajar tareas a las páginas web del colegio y corregir tareas que no saben ni como van a evaluar pues de repente un niño de 8 años le presenta obras literarias dignas de Quevedo o los ejercicios de mates siempre bien (cuando siempre solían ser reguleros), pues ellos tampoco saben si están evaluando a los hijos o a los padres en las tareas de los alumnos que reciben.

Si alguien quisiese hacer una petición al gobierno para que las notas del tercer trimestre no se tengan en cuenta y el contenido currícular no se tenga en cuenta y sus resultados del tercer trimestre tampoco, pues hacedmelo saber y podríamos hacer una petición de firmas o algo así. Pero según una instrucción que me han facilitado a día 23 de abril, parece que las cosas soplan en mi favor».

«Por tanto, estas medidas tendrán en cuenta que, en este tercer trimestre, y con carácter general, no será necesario desarrollar aquellos elementos del currículo que pueden tener continuidad en el 2020/2021»

«La acción tutorial debe transmitir, en todo caso, que las familias no pueden, ni deben, asumir de forma delegada las responsabilidades de la intervención docente, la obligatoria revisión y supervisión de las tareas o el permamente asesoramiento a sus hijos o hijas.»

Aunque todavía quedo pendiente de una tutoría con la maestra de mi hijo donde tengo que comentarle mis dificultades personales para que mi hijo esté al día de su trabajo y progreso. Y con algo de suerte espero que las entienda y las acepte también como ha sido el caso con la de mi hijo. ;D

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