Soy Esa

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He muerto miles de veces.

Y todavía sigo haciéndolo.

Cada vez que muero una nueva versión más sabia de mí emerge. Cada vez que eso pasa dicha versión tiene que coexistir con las otras versiones menos actualizadas de mí que todavía rondan por ahí. Y cada vez se hace más difícil que todas esas versiones se pongan de acuerdo a la hora de tomar una decisión sobre algo.

Así que, sí, quizás cambie de opinión con frecuencia, supongo que puedes decir de mí que a veces soy pura contradicción.

“¿Me contradigo a mí misma? Muy bien, me contradigo. Soy enorme, contengo multitudes dentro”.

He aquí la razón por la cual esas son unas de mis líneas favoritas de Hojas de Hierba de Walt Whitman.

No soy una entre un millón, soy una mujer irrepetible en la vida con todas estas versiones y lados de mí que he estado creando y reinventado desde que me dí cuenta de que tenía este poder.

Y no es mi culpa que a muchas personas les lleve perderme para darse cuenta de que una vez lo hacen no encontrarán otra mujer tan profunda, honesta, libre, creativa, salvaje, leal y determinada como yo soy.

Lo que dejo ver de mí no es ni la punta del iceberg de todo lo que pienso, siento y soy.

Sin embargo, dentro de mí no hay ni una sola versión que tolere de manera alguna ser abusada, manipulada, faltada al respeto, controlada o dada por hecho.

Por lo general tengo buenas intenciones, nunca quiero hacer daño y tengo la tendencia a ver lo mejor de las personas, ya que por lo general vemos a las personas como somos y no como verdaderemente son.

Si me respetas, te respetaré.

Pero cuando la gente viene a mí con falsas pretensiones o malas intenciones para aprovecharse de mí y lo que puedo ofrecer, oh bueno, entonces encontrarán esas nuevas versiones de mí que nacieron para lidiar con gente como ellos son. Y créeme, algunas de esas versiones pueden ser tan oscuras y retorcidas como puedas imaginar para engañar a los tontos que se creen que me están engañando y encima salir ventajosa del intercambio.

No tengo nada que esconder, pero si alguien no se toma la molestia de aprender como soy antes de acercarse a mí y por lo que sea piensan que soy una mujer cualquiera a la que pueden llevar a la sumisión o negligencia, entonces no es mi culpa que ellos terminen simplemente jodiéndose a sí mismos por subestimar mi inteligencia.

Nunca os olvidéis del poder que tenéis de inventaros y reinventaros tantas veces como os haga falta:

“Invéntate y vuelve a inventarte. No nades en el mismo charco.

Invéntate y vuelve a inventarte, escápate de las garras de la mediocridad.

Invéntate y vuelve a inventarte. Cambia tu color y forma tan a menudo que nunca puedan catalogarte.

Revigorízate y acepta lo que es, pero sólo en los términos que tú has inventado y reinventado.

Sé autodidacta.

Y reinventa tu vida, porque debes hacerlo; es tu vida y su historia y el presente sólo te pertence a ti”

― Charles Bukowski, The Pleasures of the Damned

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