¡¡Qué bonica esa gente que sin apenas conocerte quiere ayudarte a cumplir tus sueños!!

Esa gente que te lo pone súper fácil para que puedas pagárselo más tarde una vez saben que el motivo por el cuál no los has contactado y/o contratado hasta la fecha se debía en gran parte a que no tenías mucho presupuesto para invertir en ello.
Y es que a veces el destino tiene una curiosa manera de poner a las personas correctas en tu camino cuando más lo necesitas y menos te lo esperas ;).
Yo fui a trabajar a la casa de mis clientes y allí me lo encontré por segunda y tercera vez. De hecho, la tercera casi ni pasa y yo si no tengo presupuesto pues tampoco suelo ir pidiendo presupuestos, así que lo mismo ni hubiesemos vuelto a vernos.
Es difícil saber como surgen y fluyen ese tipo de conexiones y conversaciones en las que se pasa de un simple ” Hola de nuevo. ¿tú eras el hermano carpintero?” a un más profundo “mi ex me ha dejado y me he quedado sin casa y ahora mismo me da igual que no me puedas pagar inmediatamente, yo solo necesito trabajar para no darle vueltas a la cabeza”.
Pero vaya, ni pensaba que fuese a venir de verdad hasta que no se presentó en mi casa con todo un arsenal de pintura y herramientas tres días más tarde.
No porque dudase de él en sí, más bien porque llevo ya una temporadita que hasta los profesionales me dan largas o no aparecen en el día indicado. Así que en el caso de alguien que ni siquiera tiene el dinero asegurado… pues ¿qué motivación podría tener para cumplir su palabra de venir? Pero nada, afortunadamete me restauró la fé en que hay gente que sí la cumple.

Una vez reparados y pintados los dos techos, colgadas las barras de las cortinas, reparado los huecos de la pared y el marco de la ventana que no cerraba, me dijo… “¿y ahora que vas a hacer? ¿vas a pintar la habitación esta noche? ¿tú sola? Espera, voy a cenar, saco al perro y vuelvo para ayudarte”. 😀
Y luego en otro fin de semana también me hizo en un pis pas algo que hasta una compañía de reformas me estaba dando largas en darme presupuesto.

Cuesta creer que existan personas así de transparentes, divertidas y dispuestas a ayudar sin apenas conocerte con las que todo fluye así como por arte de magia.
Además cuando yo mostré preocupación por no saber si iba a poder pagarle tantas horas de cosas que se estaba ofreciendo a ayudarme, me dijo: “Tranquila, ya me pagarás cuando puedas, si realmente ni me hace falta y no tenía ni intención de cobrarte. A mí me ayudas un montón manteniéndome ocupado. Pero si te vas a sentir mejor… tú eres fotógrafa ¿no? pues si quieres podrías hacerme unas fotillos que nunca me han hecho una sesión de fotos y así estamos en paz”.
Yo simplemente por todo en lo que me ha ayudado hasta la fecha he decidido apodarlo Súper J. No sólo porque como habéis visto hace de todo, pero porque además puedo dar fé de que lo hace todo extremadamente bien. Pero más especialmente cuando me dí cuenta más tarde que realmente tampoco es que le sobrase mucho tiempo para pensar, así como otras cosas en las que ha estado para mí sin tener por qué hacerlo.

He tardado algo más de lo normal en postear estas fotos porque este trabajo era ante todo para ir decorando la casita antes de la inmersión lingüística que hice esta semana pasada y apenas he tenido tiempo de mirar las fotos o editarlas entre esto y los preparativos de una fiesta de cumpleaños por medio.
Pero estaba deseando tener un día de tranquilidad para celebrar personas así de apañadas.






Así que nada, nunca subestiméis el poder de una sesión de fotos para celebraros y recuperar algo de vuestra chispa original.
un brindis salvaje por los hombres en condiciones que se ofrecen a ayudarte cuando más lo necesitas. El mundo necesita más de este tipo de personas.

No sé si puedo arreglar corazones rotos y tampoco fue algo que estuviese buscando hacer cuando el destino lo puso en mi camino, por segunda y tercera vez. Pero aproveché la ocasión para ver si se encuentra entre mis poderes hacerlo.
Y a juzgar por la experiencia y las fotos parece ser que mi mera presencia y carácter divertido sí ayuda a muchas personas a sentirse cómodas en mi presencia, subirse la autoestima y echarse unas cuantas risas y ratos amenos conmigo. 🙂
Espero que estas fotos le recuerden siempre lo que vale, da igual si otra persona sabe apreciarlo y/o ya dejó de valorarlo como se merece.
En fín, muchísimas gracias por ayudarme con todo lo que necesitaba para progresar lo antes posible en la consecución de mis sueños. No suelo aceptar hombres en mi Whatsapp ni escribirme con ellos a diario. De hecho suelo evitar hombres. Pero si vienen a ayudarte cuando más lo necesitas… pues bienvenidos sean. Así sí. De otra manera, no.