Divertida y vaga Reina del Caos

Hola!!

“Conoce a Laura, Reina del caos, emperatriz de la oscuridad, también conocida en otros sitos como vaga y desastre andante”.

Pero ¿adivina qué? No eligiría ser de otra manera.

Supongo que nací así por algún motivo. Y si hasta la fecha mi forma alocada de ver y vivir la vida no me ha matado todavía entonces deduzco que nací para sobrevivir cosas que mucha gente no podría soportar.

Como se dice “hay gente que se ahoga en un vaso de agua. Otros, se beben el agua y venden el vaso” y supongo que a mí no me quedó más remedio que aprender a ser del segundo tipo.

Aunque al contrario que en la canción de Lady Gaga, a mí nadie me dijo cuando era más joven que estaba bien ser así. De hecho, parecía más bien lo contrario. Mi madre no me dijo nada al respecto y más bien parecía un defecto ser así y la canción de Lady Gaga para transmitir este mensaje no existía para hacerme sentir mejor simplemente por el hecho de ser “tan diferente” o defectuosa.

Tuve que descrubrirlo por mí misma después de muchos años sintiéndome como la mierda más absoluta, recibiendo más mierda de gente mierda que obviamente se percataron de mi incapacidad para fingir ser “normal” con éxito y sintieron la necesidad de hundirme y humillarme al respecto.

Para ser totalmente honesta, siempre supe que había algo que pensaba que me faltaba, pero desde los 11 o 12 años mi dificultad para concentrarme en las cosas se hizo evidente. Mis amigas sacaban siempre sobresalientes y eran tan buenas estudiantes, yo quería hacer lo mismo, pero sabía que me faltaba algo y no sabía el qué, pues si nunca lo has tenido ¿cómo puedes echar algo de menos que nunca has sabido qué se siente al tenerlo?

Así que al contrario que Lady Gaga, quien agradece a Dios por haber nacido así, ello, supongo que yo sólo agradezco mi mezcla genética y a mí misma por aprender a aceptarme y quererme así tal cual. Con todos esos defectos.

Lo que mucha gente piensa que son mis defectos realmente son síntomas inequívocos de dos de mis enfermedades crónicas invisibles.

Enfermedad invisible número uno – símtomas más destacados;

  • Sentirse cansado (¡joder!, ¡qué casualidad! eso podría explicar lo de la vagancia, no?)
  • Problema para concentrarse y recordar cosas (¡¡Qué cosas!! nada que ver conmigo, lo mío es a posta).
  • Sentirse de bajo ánimo o deprimido (no me sorprende tampoco)

Enfermedad invisible número dos – síntomas más destacados;

  • Impulsividad
  • Desorden y problemas a la hora de priorizar tareas. (Hola?)
  • Mala gestión del tiempo (no me suena tampoco, eh?)
  • Problemas enfocándose en una tarea (buff)
  • Pobre planificación
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Cambios de humor frecuentes

Ahora, da igual cómo todos esos síntomas hayan impactado mi vida de manera evidente durante muchos, mejor no intentar explicarle a la gente sobre cómo cosas de tu enfermedad física o mental invisible afectan la manera en la que haces las cosas o actúas en tu día a día. No lo van a ver porque aparentemente pareces capaz.

Parece ser que sólo pueden ver las enfermedades físicas visibles, ellos no le pedirían a un invidente que haga un esfuerzo por “ver” ¿o sí?. Tampoco le preguntarían o exigirían a un sordo mudo que simplemente intente hablar. Nadie dice “¿Por qué no lo hacen? ¡con lo fácil que es! Si no ven y no hablan es seguramente porque no se lo han propuesto realmente”. Y decirle esto a este tipo de pacientes sería como una crueldad inexplicable.

Pero en cuanto se refiere a enfermedades invisibles que no se detectan a simple vista a menos que casi siempre llegues tarde, seas olvidadiza y desordenada, ahí entonces hacer lo que no puedes hacer es sólo una cuestión de falta de interés, disciplina y voluntad. Para que lo entendáis es cómo regañarle a un ciego por pisar una caca de perro cuando va solo o enfadarte con un sordo porque no contesta cuando lo llaman.

Pero a los segundos sí se les dice “¿por qué leñes no te concentras en tus estudios?” “pero ¿cómo se te puede olvidar esto o lo otro!” “¿Cómo que no te puedes concentrar ¿eres imbécil?” “¿me estás diciendo que no eres capaz de priorizar?” o “¿cómo puedes ser tan desastre?”.

Y es algo que no puedo controlar, aunque lo intento. Intento ser responsable y me paso todo el día haciendo un gran esfuerzo para que esas cosas no me pasen. Lo juro, lo intento, todo el tiempo. De hecho….la segunda enfermedad se llama un trastorno y no una enfermedad porque realmente impacta tu vida a diario.

Y aunque estoy extremadamente agradecida de que nadie sepa cuanto tiempo o dinero gasto al año lidiando con todos los inconvenientes negativos que mi cerebro desorganizado y olvidadizo me generan (multas de tráfico, coches que se los lleva la grúa por no leer bien o ir con prisas, tiempo y dinero perdido esperando a que alguien venga a abrirme la puerta porque se me olvidaron las llaves o dinero perdido en cerrajeros porque cerré antes de cogerlas, compras impulsivas y demás, etc).

El problema surge cuando los planes de otras personas se ven impactados por tu destreza o ineptitud organizativa. Ahí es cuando se hace difícil esconder esas “malas pasadas” que me juegan esos despistes o falta de concentración. ¿He dicho “malas pasadas”?, ¡ups! realmente me refiero a los síntomas evidentes de que padecemos enfermedades crónicas que no se ven.

Y en esos momentos es cuando más conflictos se generan debido a estos síntomas.

Esto se debe a que mi incapacidad para ordenarle a mi cerebro qué recordar, qué no, a qué prestarle atención, qué priorizar y donde enfocar la atención deja atónita a mucha gente que parece que sí tiene un dominio absoluto sobre su mente y sabe qué tiene que recordar, a qué prestarle atención y en qué enfocarse. Una habilidad concreta que brilla por su ausencia en mi persona.

“¿Por qué tienes el teléfono siempre en silencio? ¿Cómo se te puede olvidar ponerle voz al salir de la reunión?¿y si necesito algo de tí? ¿qué tipo de madre no se responsabiliza de hacer esto o lo otro? ¿Cómo puedes reservar un vuelo sin antes comprobar la fecha de caducidad del pasaporte?”

Admito que no lo hago a posta, en absoluto. Ya me gustaría a mí tener tal dominio sobre mi mente y ser tan eficiente. Y sin embargo he conseguido hasta llegar a estar orgullosa de ese cerebro rebelde que tengo que no deja que nada ni nadie le diga en qué leñes fijarse o qué cosas priorizar en la vida basado en la opinión de los demás.

Al fin y al cabo deduzco que a lo que mucha gente le molesta es no poder controlarnos cuando quieran o tanto como desearían hacerlo. Así que quizás puede que esto sea más bien un super poder y un mecanismo de defensa contra el borreguismo. Quizás simplemente nací para ser libre y salvaje y hacer lo que buenamente me apetezca cuando buenamente pueda.

Ahora sólo me falta agradecer el hecho de que no vivamos en un mundo como describía Orson Wells en “1984” y todavía pueda disfrutar de ser única y sorprenderme hasta a mí misma con mis decisiones de última hora.

Aunque no sé por cuanto tiempo durará esta libertad … específicamente desde que empezó el Covid se hace palpable un control mayor sobre la población.

Y así iba mi vida hasta que me dí cuenta o me enseñé a ver estos síntomas como un superpoderes y aprendí a lucirlos con orgullo. Porque todo eso que nos hace distintos nos hace únicos.

Así que… ¿que pasa si todos los supuestos síntomas que me afectan realmente son bendiciones disfrazadas para sobrevivir a un mundo lleno de gente aburrida que hacen todo lo que les dicen que tienen que hacer todo el tiempo? Ya lo veo más bien como una virtud.

Pero también os digo que gracias a estas enfermedades invisibles mi vida está llena de momentos impredecibles. Y así lo perciben los que tienen la valentía de acercarse a mí durante una temporada. Yo pensaba que ser así les causaba problemas en su día a día. Pero más bien me han dado a mí las gracias por hacer sus vidas más impredecibles, excitantes y divertidas. Ellos nunca sabían qué sería lo siguiente, cuándo o cómo sucedería. Es como una aventura constante para ellos. Además… estar en estas situaciones en las que yo me veo agudiza el ingenio y les encantaba también pensar la mejor solución para salvar la movida de ese día.

Por cierto, si tu también padeces de alguna de esas enfermedades (más abajo descritas) también puedo darte técnicas para sobrellevar o lidiar con ellas de la forma más ventajosa para tí. Sé como convertir suspensos en matrículas de honor, como transformar mi falta de energía en esta mujer imparable, cómo pasar de tener baja autoestima y ser considerada del montón a nivel emperatriz, reina y hasta diosa.

Enfermedad invisible número uno se llama Hipotiroidismo.

Trucos para sobrellevar el hipotiroidismo.

Desafía la manera en la que los “médicos” tratan tu enfermedad como si tu propia salud y experiencia de vida dependiese de ello porque lo hace.

Solemos dejar nuestras vidas en manos de los que llamamos “expertos” (médicos), pero de hecho, ni uno sólo de ellos vive en nuestro cuerpo o mente con nuestra dote concreta de padecimientos. Así que ninguno sabe realmente cómo nos impacta la medicina que nos recetan, si es que tiene algún efecto.

Sí. Han estudiado, y probablemente han estudiado duro para tener esos conocimientos. Pero cada cuerpo es diferente. De otra manera ¿cómo os explicáis la larga lista de efectos secundarios de un medicamento? Si todos los cuerpos fuesen iguales por dentro todos reaccionaríamos igual a la misma medicina ¿no?.

Pero no. La lista de efectos adversos a veces es interminable. Esto es porque la medicación reacciona de manera distinta en distintos cuerpos y dependiendo de la cantidad de glóbulos rojos que tengas surtirá tal o cual efecto, dependiendo de tu presión arterial, de tus niveles de hierro, de tu riñón o incluso dependiendo de los microorganismos que hay en tu estómago. Y hasta hay días que a la misma persona le afecta diferente en diferentes días.

Y yo creo, que en mi caso, mi dosis asignada según los parámetros establecidos incuestionables de la época (al parecer todavía se usan los mismos) no estaban teniendo el efecto que se supone que tenían que tener. Sí, físicamente me desarrollé bien, pero nada le dijeron a mis padres sobre cómo esta hormona sintética no hace nada por la amnesia o la depresión. Pero les dijeron que con una pastilla al día sería como una persona normal. Obviamente no fue así.

Sin la dosis adecuada ni siquiera conseguía acordarme de tomarme la pastilla a diario o prestarle el más mínimo interés al hecho de tomármelas. Incrementando así la depresión, la amnesia, el cansancio y los despistes.

Así me tiré mucho tiempo de vida perdida sin rumbo a ningún lado. Porque no tenía motivación para hacer nada porque la poca energía que tenía me apetecía usarla para cosas que realmente me animasen, como salir a la calle o salir a bailar.

También recomiendo investigar al respecto de tu enfermedad y sus síntomas, así quizás te puedas explicar muchas cosas. Yo encontré una página sobre hipotiroidismo muy útil para entender por qué siento como si toda mi vida hubiese estado medicada por debajo de la dosis que me hace sentir “bien” y a qué se debe que mediquen así.

Así que he discutido con unos cuantos médicos para conseguir la dosis que siento que necesito para tener energía y ganas de vivir. Dosis que descubrí accidentalmente cuando me dí cuenta de que no me había tomado las pastillas en una semana y a la vuelta de las vacaciones me esperaba un análisis de tiroides. Ahí en cuestión de dos días o tres me dí cuenta de que tenía energía y ganas de hacer cosas. Porque con la energía me pasaba lo mismo que con la concentración. Si eres hipotiroidea de nacimiento y siempre te han medicado por debajo de lo que realmente necesitas y por lo tanto vives deprimida sin saberlo como estado natural ¿Cómo sabes que te falta energía y motivación? Pues para mí ya era esfuerzo suficiente levantarme todas las mañanas y mantenerme con vida, pero en ese momento me parecía “lo normal”.

Los médicos no paran de decirme que los efectos secundarios de una sobredosis a largo plazo podrían ser peores. Pero yo también pienso que mañana mismo podría morir en un accidente de tráfico, así que prefiero vivir ahora al máximo y en condiciones óptimas mientras pueda, y cuando sea mayor siempre habrá tiempo de preocuparse al respecto, si acaso. Siempre he sido de las que pensaba que moriría joven… y me estoy sorprendiendo a mí misma. Pero desde que sé lo que es tener energía y ganas de hacer las cosas prefiero morir joven pero exprimir al máximo lo que me quede. Ya perdí muchos años de mi vida sin ambición ni motivación alguna en la vida.

En cierto sentido es como si hubiese muerto y ya estuviese viviendo mi segunda oportunidad para apreciar estar viva y hacer las cosas más a mi gusto, más a mi manera. Apreciar de todo lo que soy capaz cuando me lo propongo y sentirme “viva” en el aquí y ahora. Así que voy a hacer lo que quiera cuando quiera. Voy a vivir mientras esté viva.

La enfermedad crónica invisible número dos se llama Déficit de Atención.

Cómo lidiar con ello:

Supe de su existencia a mis treinta gracias a esta canción que paradójicamente para sufrir déficit de atención… me llamó bastante la atención.

No podía sentirme identificada con la hiper actividad descrita en la canción, quizás por lo del hipotiroidismo inframedicado pero el estribillo era al 100% yo y podría bien resumir toda mi vida. No será para tanto… pensaréis. Mirad lo que ponían en el boletín de notas a mis ocho años. Y no fue el único.

Cuando investigué sobre lo que significaba ADHD (TDA en español) me dí cuenta de que el tipo “inactivo” me describía a la perfección. Toda la vida pensando en mis cosas y a mi bola. Cuando se las leí a mi expareja me dijo “todo eso es tan tú”.

Sin embargo para ese entonces ya había terminado mi carrera con éxito (tras muchos años de dejarla y retomarla), tenía trabajo, estaba casada con el único hombre que me había imaginado hacerlo y había de alguna manera conseguido salir adelante sin medicinas, así que no sentí que necesitase una diagnosis ni medicación.

Pero al final la solicité para ver si con medicina podía llevar mi negocio de manera más efectiva o más eficiente.

También mi madre pensaba que yo me había obsesionado y auto diagnosticado con algo que según ella le pasa a todo el mundo pero por cuestiones que nunca entenderé cada vez que me pasaban me caía bronca por que… “¿cómo se me podía olvidar tal o cual?” como si hubiese cometido un error descomunal, no sé, para sucederle a todos siempre no es como para reaccionar así.

Y no, ni millones de notitas ni recordatorios del móvil me han ayudado. Gracias de antemano por la sugerencia. Ya tengo testigos de que ni poniendo una alarma tres días seguidos ayuda, tampoco ayuda escribirlo en varias agendas. Ayuda decírselo a mucha gente, ser buena persona, desear el bien a todos y confiar en que ellos se acuerden de recordármelo cuando sea el momento.

Conseguí que mi médico de cabecera en España me mandase a la especialista, y fue ir y conseguir el diagnóstico y el tratamiento a la primera. “Creo que es un caso evidente de Trastorno de la atención. La forma en la que afecta su vida y sus habilidades organizativas es claro ejemplo” dijo esta especialista en frente de mi madre a los cinco minutos de explicarle mis más recientes odiseas como encontrarme el maletero del coche abierto, olvidárseme por completo que había quedado con una amiga, lo que me costó esa amistad, etc. Pero mi madre parece ser que se fía más de la opinión del psiquiatra al que me refirieron tras suspender 6 de 8 asignaturas en Séptimo de E.G.B que decía ” no sé porque os han mandado aquí, que susto os habéis tenido que dar, a vuestra hija no le pasa nada, su hija sólo es vaga”. Pero al parecer tampoco recuerdo bien los hechos o eso dicen mis padres. Para mí ese momento se me quedó grabado muy bien porque recuerdo que pensé que no le iba a confesar a ese hombre todas las movidas internas que tenía por las cuales me era imposible concentrarme en estudiar delante de mis padres. Pero vaya, que las preguntas tontas que me hizo no iban a revelar mi ineptitud para concentrarme ni de lejos.

Conclusión:

No os equivoquéis. No me estoy quejando de nada, como podéis ver he desarrollado estrategias y super poderes para lidiar con todo eso y conseguir todo lo que quiera en la vida. Por eso cuento esto, con el ánimo de que más gente se dé cuenta de que no importa lo difícil que parezca, se puede hacer.

Tener estas enfermedades crónicas invisibles no es excusa para no conseguir lo que deseas. Una de ellas debería de tenerme deprimida y gorda y la otra hacerme sentir desesperanzada e inútil. Pero ya sé como salirme con la mía y es lo que me gustaría enseñar a más gente aquí.

Y sí, todos tenemos que hacernos responsables de nuestras acciones y ganarnos la vida de alguna manera. ¡¡Pero nadie dijo que tenía que ser aburrido!!

No obstante soy mucho más que todos esos síntomas difíciles de camuflar.

Soy mucho más de lo que dejo entrever aquí. Tengo capa sobre capa de complejidad y profundidad de carácter. Por eso es que mucha gente me dice que parezco una caja de sorpresas. Justo cuando piensan que me tienen fichada descubren algo de mí que los descoloca.

Desde hace mucho tiempo soy esta mujer rara que no se compara con nadie, no quiere hacer daño a nadie, no tiene malas intenciones con nadie y solamente quiere vivir y dejar vivir en paz. Eso sí, tampoco soy esa imbécil que dejará que se la jueguen, le falten al respeto o la infravaloren. El que venga a jugármela saldrá perdiendo.

Y aunque no lo parezca por messenger, no me gusta ignorar a nadie. Sé lo que es sentirse ignorada y de verdad que no me gusta hacerlo. Pero tengo dos hijos que alimentar y unos ingresos que generar. Y por una vez en la vida he conseguido enfocarme en lo que realmente deseo. El que me quiera conocer de verdad y quiera que le ayude a enfocarse y conseguir lo que se propone reservará un hueco en este retiro, cueste lo que le cueste. El que no, ya puede ser primo hermano de dios que no tengo tiempo para invertir en ellos.

Hoy en día sólo quiero meditar y trabajar en mis metas y en cosas que generen ingresos reales aquí y ahora. No tengo tiempo para semi conocer o entretener personas, tontear a distancia y demás. Sólo quiero vivir en paz o conocer a más personas que deseen hacer lo mismo.

Energía positiva, ganas, retos y diversión.

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