
Sencillamente una mujer salvaje y por ende una soñadora salvaje que se atreve a hacer cosas que otra gente no se atreve a hacer y por lo tanto obtiene resultados que otros no obtienen tales como hacer sus sueños realidad.
No fue un proceso de la noche a la mañana. Antes no había acceso fácil a fuentes de internet para encontrar respuestas a mis preguntas para averiguar exactamente en qué me estaba equivocando tanto para que me fuese todo tan mal. Me llevó un tiempo considerable de lecturas literarias, mucha observación, ensayo y error junto con una gran determinación de sobrevivir para llegar hasta hoy en día. Confía en mí, conozco bastante de oscuridad.
¿Por qué? pues porque por un breve tiempo de mi vida – que se hizo verdaderamente interminable- hubo mucha gente ya sintiéndose amenazada, intimidada o celosa de mi asertividad y forma divertida de ser junto a mi talante, actitud positiva y poderío natural para cambiar las cosas cosas que no me gustaban, así como mi habilidad para moldearlas a mi antojo sin causar daños colaterales. No, eso al parecer molestaba a unos cuantos, así como el hecho de que no me diese cuenta de que existiesen o no les prestase atención alguna, así pues se empeñaron a conciencia en hacerme creer que había algo de malo en ser como era yo, cuando en realidad el problema de no ser libres para ser honestos y directos sobre lo que querían conseguir lo tenían ellos.

Pero ya sabemos, “lo que no te mata te hace más fuerte”, y así como las partículas de carbón sufren una presión enorme antes de convertirse en los diamantes que realmente llegan a ser, yo pasé por un proceso similar de bullying diario para descubrir qué es exactamente lo que veían en mí que yo no alcanzaba a ver por mí misma y, poco a poco, me dí cuenta del interior de diamante que poseo.
Sí, gracias a eso mataron lo poco que había en mí de mediocre. Pues yo al principio, por una época, llegué a pensar que era hasta normal, como ellos, y hasta intentaba esforzarme por encajar. No alcanzaba a entender que mi honestidad, valentía, humildad y sentido de individualidad personal podía de alguna forma ofender a los que pensaban que tenían que mentir y darse aires de grandeza para disimular sus complejos de inferioridad. De la misma manera como mi independencia emocional y espíritu aventurero irritase siempre los demonios de los hombres inseguros que fingían no ser inseguros.
Desearía ahorrarle a mucha gente ese duro proceso de descubrir que en realidad somos todos un diamante en bruto pero a veces no nos damos cuenta de ello. Quizás ese dolor de no verlo porque otros nos tiran piedras sobre el tejado sea necesario para darnos cuenta de ello, pero creo que más que ayudar ralentiza el proceso lanzando a la persona a una espiral de depresión y/o ansiedad increíbles, pero sobre todo, innecesarias. Y todo porque alguien no sabía gestionar bien sus miedos o su complejo de inferioridad.
De hecho la sensación que nos trasmite la sociedad de que tenemos que ser siempre los primeros y ganar en todo me parece que es la fuente de todos esos celos inmerecidos, envidia, odio y rencores que acaban muchas veces convirtiendose en abuso, dramas, adicciones y cifras elevadas de crimen. ¿Por qué? Por el miedo a no encajar, el miedo a no ser el mejor o el miedo de no complacer las expectativas que otros tienen de nosotros.
Cuando en realidad nunca vas a hacer algo que le guste a todo el mundo, puedes tirarte al suelo para que te pisoteen y todavía quejarse de que no estás lo suficientemente llano para pisotearte.
Por un tiempo pensé que los síntomas de mis enfermedades crónicas invisibles eran mis defectos personales y aquí puedes leer más sobre cómo consigo que hasta mis enfermedades crónicas apenas me afecten. El que lea todo eso sabrá que al final no es lo que nos toque sino lo que hagamos de ello; lo que determinará una vida feliz y exitosa.
Y con exitosa me refiero a disfrutar de cada momento, a sentirlo, a vivirlo con ganas e ilusión. A trabajar en lo que más te apetezca cuando te apetezca hacerlo. En fin, vivir una vida de la que no necesites tomarte vacaciones porque realmente disfrutas de tu trabajo.
“¿Me contradigo a mí misma? Muy bien, entonces me contradigo a mí misma, soy enorme, contengo multitudes”. Walt Whitman.
A pesar de todos los inconvenientes que pueda tener una persona con trastorno de déficit de atención (sin ser consciente de serlo hasta los 33) conseguí sacar la E.G.B, el Bachillerato y la Universidad, tengo una Licenciatura en Filología Inglesa y hoy en día disfruto dando clases de conversación e inglés divertido a mis jóvenes alumnos a cuyos padres escojo y adoro como clientes. De hecho me convertí en mi propia jefa y eso de trabajar para otra gente como camarera, auxiliar de administrativo o analista de Pagos Manuales para la Ford queda ya en mi historia laboral.
De alguna manera acabé casada y con dos hijos (nunca me lo propuse en la juventud hasta que de repente me dió por expandir mi zona de confort) y mis hijos son de las cosas más bonitas que he creado en mi vida. Así que muy satisfecha con el resultado de salirme de mi zona de confort incluso cuando el matrimonio no salió tan exitoso debido a que debía de haberme acordado que yo soy demasiado independiente emocionalmente como para poner con ciertas cosas que no creo que deba aguantar.
A pesar de tanto bullying dentro (y fuera) de la escuela durante años consecutivos por ser al parecer extremadamente fea, o con suerte considerada “del montón”, también he sido modelo de carteles de festivales, inspiración de muchos artistas, modelo de banco de imágenes, fotógrafa, co-protagonista de un vídeo musical y más.
Básicamente, cualquier cosa en la que me apetezca indagar consigo trabajo de ello. Y ahora deseo invertir casi toda mi energía y esfuerzo en ayudar a otros soñadores salvajes a hacer sus sueños realidad ofreciendo imágenes de calidad con la que poblar sus páginas webs, publicitar sus servicios, etc, etc.















